Posts Tagged 'John Ford'

La conquista del Oeste (1962)

Retomo un viejo clásico del western norteamericano. El filme destacó por varias razones. En primer lugar, y descendiendo a lo técnico, la película se rodó en un sistema técnico novedoso llamado “cinerama”, que consiste en la grabación simultánea de la imagen por tres cámaras. Este medio trajo algunas dificultades tanto de dirección de actores como de edición, pues había que indicar a qué cámara de las tres mirar para poder registrar la acción (y en esto no se podía fallar), y por otro lado, hubo que fundir las cintas de las tres cámaras evitando a toda costa que se notaran la “líneas” divisorias. Se preguntarán que por qué tanto esfuerzo. Por conquistar también el magnífico espacio en el que se produjo la expansión de los pioneros desde la costa este de los Estados Unidos hasta California. El resultado es prodigioso: pues el ojo ve una perspectiva inusual de casi 180º, fenómeno que no se da en la visión natural humana. Seguir leyendo ‘La conquista del Oeste (1962)’

Anuncios

The Iron Horse

Tras impartir un Seminario de cine clásico sobre cinco westerns emblemáticos del gran maestro del cine John Ford, hoy rescato El caballo de hierro, producción del año 1924. La razón que hace única esta historia y otras tantas de Ford es que, pese a tratarse de “películas del Oeste”, están focalizadas desde una mirada singular: la de un católico. Pudiera decirse que hablan de los efectos de la fe sin tratar de la fe como tema; sin la recurrencia –ora, ritual, ora, cultural- a los signos religiosos como prueba única de ese “religare” salvífico que, a veces, establecemos las personas con la Persona. Por ello, merece la pena considerar qué hay detrás de las apariencias de un relato épico sobre la construcción del ferrocarril, el símbolo de la llegada de la civilización y de la democracia en América.

El filme arranca con la pequeña historia –solía ser predilección de Ford narrar lo grande a través de lo pequeño- de un par de pioneros que deciden adentrarse en las tierras salvajes en busca de nuevas oportunidades. Frente al cálculo de los empresarios, estos pioneros se enfrentan a riesgos reales: la amenaza y el ataque de los indios. Después y sólo después de que los primeros aventureros transitan el desierto con sus desfiladeros, entonces llegan los empresarios, dispuestos a sacar rédito inmediato del nuevo status quo. Ésta es el argumento. En cambio, el relato se detiene con suma delicadeza en algunos aspectos que, en el tratamiento, manifiestan esa mirada genuina del cristiano: la de la compasión y la capacidad de admirarse ante la belleza. Los elementos de la contemplación son tan materiales como la llanura y tan inmateriales como la virtud. En el primer caso, la consideración fordiana del espacio es casi sacramental, pues aparece como una donación vivificante que despierta en los hombres su religiosidad y que llega incluso a permitirle ejercitarla en el balbuceo de una oración torpe. Pero en el segundo de los casos, Ford llega al culmen de esa contemplación desde el respeto profundo por la verdad de cada persona, al recrearse en la belleza de las relaciones humanas cuando nos tratamos bien. Y también, como es de esperar, al mostrar la verdad de la mentira, descubriéndola del velo del engaño. La opción está clara: fomentar lo bello y disfrutar de lo bello. No nos queda otra.

El irlandés

Con este filme se recupera el espíritu de la frontera, algo así como el origen y el fin del personaje denominado como “fuera de la ley” (outlaw) que recorría los westerns clásicos. En especial, los de John Ford. La peculiaridad de este personaje, a veces, el sheriff, era que servía al orden público pero con la incapacidad de someterse por entero al imperio del sistema. Su Ley superaba a la ley establecida ora debilitada, ora corrompida por las veleidades de tantos. Sin ser villano, violaba la ley y sin ser héroe, se sacrificaba por el Bien común en el anonimato. Se trataba de un perfecto antihéroe -según las convenciones- o de un autentico héroe -según la Justicia poética. No perseguía ni recibía recompensa. Seguir leyendo ‘El irlandés’

El hombre tranquilo

Se cumplen 60 años de El hombre tranquilo. Y es más que un motivo para la celebración comprobar que la gran comedia irlandesa de John Ford ha sabido envejecer sin perder ni un gramo de frescura y fuerza con el paso de los años y… De las personas. El relato que nos cuenta Ford y su gran equipo de amigos resulta conmovedor por la sencillez aparente. Y quizá porque, tras ese tono festivo que inunda toda la historia envolviéndonos de una profunda alegría, nos sacude sin sacudir. Seguir leyendo ‘El hombre tranquilo’

El cine mudo

Con ocasión del éxito rotundo de The Artist en la ceremonia de los Óscar de la Academia, me gustaría hacer una breve reflexión acerca de la pureza e importancia del cine mudo. Esta vuelta tardía a los orígenes supone un reto de valor incalculable para el director que lo supere. Pues, no nos engañemos, en esencia, el sonido siempre fue un hermano espurio y comodón para el relato cinematográfico. Es decir, la incapacidad técnica con la que nace el cine es una virtud expresiva en toda regla y no una tara. Los directores primitivos, como John Ford, se concentraron en ofrecer un relato comprensible básicamente a través de los dos elementos clásicos: la imagen y el movimiento. Y estos dos recursos materiales explican, a su vez, el triángulo de la configuración fílmica: la acción de los personajes, la composición escénica y el montaje. Seguir leyendo ‘El cine mudo’

Centauros del desierto (The Searchers, 1956)

Según el fiscal y crítico de cine Eduardo Torres-Dulce, en su entrañable libro Armas, mujeres y relojes suizos, el filme The Searchers es un western ejemplar donde el espectador cuenta con la libertad suficiente como para leer unos planos que esconden de manera elíptica un amplio contenido antropológico. Siempre es buen momento para homenajear al gran maestro de la escena clásica, el norteamericano de sangre irlandesa, John Ford. En su western tardío –y después de haberse curtido en el género desde la época muda- Ford retrata con nostalgia el espíritu de la frontera, las constantes vicisitudes del hombre blanco frente al indio por abrirse camino en unas tierras inhóspistas, por vivir, en la mayoría de los casos, ajeno a la Ley. Seguir leyendo ‘Centauros del desierto (The Searchers, 1956)’


El toque Lubitsch

Una bitácora para el pensamiento, en general y en concreto, y el análisis y crítica de la ficción cinematográfica y televisiva.