Archive for the 'Biopic-biografía fílmica' Category

Jobs

Steven Paul Jobs, principal fundador de la empresa Apple Inc., ha llegado pronto a la gran pantalla tras su fallecimiento en 2011. La biografía fílmica (biopic) con la que se le homenajea, no obstante, presenta algunas luces y también algunas sombras interesantes que hacen pensar seriamente en la credibilidad de esta nueva “leyenda americana” de la actualidad. Para ello, el filme dirigido por Joshua Michael Stern conjuga muy bien, por un lado, la relación entre un relato claro, comprensible y explícito, sobre el nacimiento y crecimiento de Jobs como empresario y, por el otro, el tratamiento de la imagen, la producción y la puesta en escena, muy condicionados por una visión retro nostálgica, aderezada con el aporte vitamínico propio del estilo indi, con el cual se sofistica bastante la visión histórica. En ese sentido, esta decisión de estilo es algo más que un guiño vanguardista. Pues sustenta gran parte de la fascinación generada en torno al fenómeno “Jobs” que ha creado a este nuevo paradigma social y por tanto, moral.

La interpretación de Ashton Kutcher -al que conocerán por su reciente incorporación a la popular sitcom norteamericana Dos hombres y medio (2003-)- acierta en el tono de ídolo cerebral que se sabe a sí mismo como tal y que destila el perfil biográfico del auténtico Jobs. Inspirada en hechos reales, la historia no ha tenido remilgos en mostrar la contrapartida de un ascenso irrefrenable como el de Jobs en el negocio de la alta tecnología informática. Quizá, en el plano más popular y mediático, este nuevo héroe represente a la perfección los signos más visibles de nuestro tiempo, aunando, en primer lugar, la capacidad “ilimitada” para innovar, en la que el Jobs real fue ejemplar, y, en segundo lugar, la inteligencia y el vigor necesarios para cambiar el mundo, haciendo una verdadera revolución. También en los negocios. Y es aquí donde la película resulta excelente: a la vez que vemos la carrera de ambición y locura creativa en la que se embarca Jobs, experimentando con él la sutil emoción de una autosatisfacción inventada, contemplamos con dolor cómo se deteriora moralmente la persona. El “visionario”, el “rebelde”, el triunfador a todas luces, acaba conquistando también el paraíso de la soledad más absoluta después de asumir como “naturales” constantes desprecios, primero a los que considera poco competentes, según sus estándares de calidad profesional y luego, a sus amigos, a los que simplemente deja de tratar. A estos últimos, a los que también debe gran parte de su éxito, los usa, engaña, arrincona y echa de sus vidas con una total autocomplacencia y narcisismo: creyendo que sólo él importa. Por eso, se aprecia como un acierto dramático el reproche compasivo de uno de sus mejores amigos, el ingeniero polaco Steve Wozniak, al dejar Apple, cuando le dice: “Ya no te importan las personas, sólo el producto. En realidad, sólo te importas tú”. El amigo ha dejado de reconocerlo.

 

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