Blancanieves y la leyenda del cazador

Esta nueva versión del cuento clásico de origen alemán Blancanieves (Schneewittchen) pone de manifiesto la actualidad de un mito tan escalofriante como cierto. La envidia -o la hija de la comparación- es destructiva. Para contar esta máxima tan humana el relato compara dos bellezas de distinta cualidad: la física, cuya fuente es caduca y que aparece representada por la hechicera y madrastra de Blancanieves y la belleza interior, que es el fruto de la inocencia y la pureza de corazón, el don de la hija del rey. Esta última es una cualidad indestructible dirá el cuento.Pero como era de esperar, el filme introduce algunos cambios sustanciales que no resuelve finalmente. En primer lugar, la historia pasa de ser un cuento de hadas a una fantasía de acción, con el imaginario propio de los trols, los ejércitos de cristal oscuro, los espectros y hechizos a lo “new age”, con un enfrentamiento a muerte entre la Madrastra y una Blancanieves demasiado activa por guerrera. En segundo lugar, se crea un triángulo amoroso tan innecesario como insensato: dos jóvenes, un noble y un cazador, se interesan por el amor de Blancanieves, pero ni luchan ni vencen en esa contienda. Tan sólo nos queda saber que no es el amor del joven noble, un trasunto moderno del príncipe encantador del cuento de los hermanos Grimm, si no el amor de un cazador viudo, deprimido y alcoholizado el que saca a Blancanieves de su sueño profundo. En ningún momento se sabrá porque el joven noble, Williams, ni es digno del amor de Blancanieves ni es eliminado de la historia, como cabría esperar. Tampoco el cazador entiende su papel en la historia. Y se nota.

Por lo demás, la película entretiene por su acción trepidante y buena puesta en escena además de que respeta el objetivo principal del cuento. Tras la envidia patológica de la reina, pura apariencia, se encuentran dos dramas: el temor a envejecer y perder la “única” forma de mantenerse atractiva y la rivalidad de las mujeres que las hace competir en coquetería y afán de posesión por los hombres.

 

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