El exótico hotel Marigold

Lo que resulta verdaderamente exótico de nuestro mundo es la necesidad de huída permanente. Huída de nuestros entornos cotidianos y, por desgracia, de nuestros compromisos asumidos, tal y como se percibe en las diversas historias que componen esta película. La huída que da pie a esta comedia británica con toques melodramáticos quiere aparecer como un punto y aparte renovador en cambio. Los protagonistas del relato son siete ingleses jubilados que, sin tener nada que perder y poco que hacer en la oscura y gris patria, deciden pasar sus últimos días en un hotel-residencia dela India.

Ni que decir tiene que la película cumple con el estereotipo “británico” de la extravagancia. Quizá por ello, los personajes presentan contrastes estridentes: un juez homosexual que quiere recuperar al amor de su vida; un ama de llaves despechada y fría de sentimientos que sólo busca las seguridades de su soledad; un matrimonio malavenido y artificial que se sostiene por un falsa lealtad; una viuda y abuela que quiere una nueva oportunidad sentimental; un señor en busca el amor y la juventud y una señora, también viuda, aquejada por las deudas de su marido. En definitiva, caracteres que confirman que hay mucha gente herida y necesitada de afecto, al menos por las Islas. Como intento por sostener este documento amable de publicidad, el argumento se complica un poco y de manera poco sólida al conectar el éxito de un joven indio (Dev Patel, lo recordarán por su aclamada interpretación en Slumdog Millonaire) con la implicación personal de estos visitantes en el mantenimiento del hotel, una vieja reliquia familiar.

El relato está lleno de un optimismo superficial que alivia pero no cura. Yla Indiase convierte en el Paraíso perdido. Porque lo fue en un sentido territorial y nacional, y porque evoca una suerte de liberación, de ausencia de ataduras inundada del olor de la sensualidad sin límites como una promesa de felicidad y placer. Ese halo de “paraíso perdido” adquiere forma en la exuberancia de la luz, los colores, el bullicio y la vida, muy pobre, de sus gentes y bien traída por la cámara. Sin embargo, a John Madden no le interesa demasiado mostrar en profundidad los dramas que encierran su cuadro de esencias. Se queda más bien con el aroma del cuadro.

 

Anuncios

0 Responses to “El exótico hotel Marigold”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




El toque Lubitsch

Una bitácora para el pensamiento, en general y en concreto, y el análisis y crítica de la ficción cinematográfica y televisiva.

A %d blogueros les gusta esto: