Super 8

Steven Spielberg tiene una obsesión. Y J.J. Abrams, guionista afamado por haber escrito entre otras la serie Perdidos (ABC), le ha secundado en esto. Por una extraña razón del corazón, Super 8 homenajea a E. T. (Spielberg, 1982), aunque con unos efectos especiales y una puesta en escena más sofisticados. La pena es que el proyecto resulta menos personal y novedoso de lo esperado. Y la causa del mal hacer no es precisamente el homenaje, sino la narración infiel a una premisa muy cautivadora. Además de la inadecuada presencia de un Alien despistado en esta historia de iniciación.

Con el recuerdo en la mente de aquéllos inocentes años 80, Abrams-Spielberg escoge como protagonista a una pandilla de amigos, formada por unos chavales locos por el cine, de esos que dedican su tiempo solitario a aficiones excéntricas como las maquetas, la lectura o la piromanía, y que se embarcan en una película rodada en Super 8. En el rodaje presencian un brutal accidente ferroviario al que acude el Ejército en un rescate sospechoso. Los niños se ven forzados a guardar silencio sobre lo acontecido pues saben quién provocó el desastre. Mientras tanto, el guionista pone la nota sentimental a la vida de estos niños, cargándolos con pasados melodramáticos, para hacer las cosas más difíciles entre ellos. El gran valor de esta historia es sin duda la excelente interpretación de los niños, inigualables en su espontaneidad orquestada y en la profundidad de sus genios. Sin embargo, por problemas del guión, el éxito de sus interpretaciones es una isla en el filme. La información privilegiada que tienen los niños y que aparece rodada en Super 8 dejar de ser un misterio, pues se revela a trompicones  lo largo del segundo acto. Resulta indiferente que ellos presenciaran el acontecimiento; resulta indiferente que ayuden o no al alien en apuros; resulta indiferente ¨que su película tratara de un detective que investiga “extraños acontecimientos” relacionadas con los zombies. Todo resulta indiferente porque se trata de dos historias sin relación entre ellas: la de los chicos y la del alien.   

El filme pretende reproducir el emocionante ritual que conlleva rodar películas en Super 8; lo que tiene de emocionante hacer esos primeros pinitos de amateur en el cine, comienzos de los grandes cineastas actuales, donde el manejo directo del celuloide y la espera excitante del resultado final del revelado se convierten también en parte del proceso creativo fílmico. Todo un oficio que, a la par, teje relaciones humanas implicadas en algo grande, el Arte del Cine, en estado puro.

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1 Response to “Super 8”


  1. 1 Tiendas Muebles enero 16, 2012 en 12:42 pm

    A mi super8 me parece un quiero y no puedo. Un intento de aproximarse al espíritu de películas ochenteras del estilo ET o los Goonies, pero se queda en eso, en un intento.
    La historia está manida hasta más no poder y los personajes de los niños son arquetípicos hasta la nausea: el gordo listillo, el pequeñajo cabroncete, el prota que acaba de sufrir una desgracia y la chica guapa.
    Entretenida es, pero desde luego, cualquier comparación con las ya mencionadas ET, los Goonies o Cuenta Conmigo, por ejemplo, es un auténtico insulto.


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