Midnight in Paris

La manera más directa de explicar la grandeza de este filme es, como han dicho otros críticos, “que vuelve el mejor Woody Allen”. Pero esta afirmación resulta escasa, si no se exponen algunas razones (las principales) de cómo, de nuevo, una comedia romántica puede catalizar el interés por el ingenio y el Arte, en una reflexión simpática sobre nuestras insatisfacciones existenciales.

La ciudad de París rebosa probablemente la magia romántica de unas vidas entregadas al genio, al arte, a la creación. Quizá por ello, Allen la escoge como algo más que un telón de fondo en la película. Pues como sucede en La rosa púrpura del Cairo (1985), un lugar, en este caso París en la medianoche, es el límite y la entrada a una realidad deseada por el protagonista de la historia, Gil Pender, un guionista americano que quiere ser escritor y que viaja con su prometida y futuros suegros a Francia por asuntos de negocios. Además de mostrarnos los implícitos y explícitos de las relaciones humanas con radical actualidad, con sutileza y un humor agudísimo (en esas habituales conversaciones mientras se come, se pasea o se toman unas copas), Allen destapa esa fijación que a veces nos llena el corazón de una nostalgia pesimista: se trata de la creencia en que cualquier tiempo pasado fue mejor; contuvo más realidad; y permitió a sus gentes vivir de manera más auténtica.

El origen de esa creencia que genera sueños y fantasías ilusorias proviene de una carencia personal, de una agonía, como la que conduce a Pender y otros personajes a sentirse atraído irresistiblemente por el París de los años 20 y otros tantos periodos de la Historia. Esas huidas del mundo son también el germen de la ficción. Por ello, la vuelta a la realidad exige haberle encontrado sentido dentro de la ensoñación o, al menos, haber caído en la cuenta de la aporía. Por ello no deja de ser trágico sentirse como pez fuera del agua en los tiempos que nos toca respirar, sabiendo que, como sugiere Woody Allen, los encuentros reveladores con otras personas y sobre nuestra vida se producen en el presente cotidiano. Para contar la gravedad de todo ello, nada mejor que refugiarse en la comedia, que enjuga las lágrimas en amplias sonrisas y carcajadas.

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2 Responses to “Midnight in Paris”


  1. 1 Estíbaliz Díaz octubre 3, 2011 en 10:24 am

    Hola Ruth,

    Midnight in Paris ha llegado más tarde a la cartelera alemana y esta semana la veré.
    De todas formas, ya tengo un buen “prejuicio” sobre ella gracias a tu excelente crítica.

    Feliz lunes,
    Esti

  2. 2 Ana de Pablo. junio 29, 2011 en 10:34 am

    Ruth, me ha encantado tu crítica, y la película ha sido de lo mejor que he visto en mucho tiempo!

    Ana de P. Fdez.


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