Winter’s Bone

La “América” profunda emerge en este filme para mostrar la crudeza de las vidas en desamparo en los estratos más suburbiales del país, en los ranchos y sus aledaños. La película, además de inquietante y oscura, promueve cierta reflexión sobre el vagabundeo a la vieja usanza y una nueva manera de vagabundear estática e improductiva. Surge así la comparación odiosa entre el cine más idealista y conservador acerca del “estilo de vida americano” al que nos tiene acostumbrados el Hollywood comercial y los relatos más crudos, como el de Debra Granik, directora y co-guionista de esta película, entre esos directores con éxito reconocido en festivales de cine como Sundance o la Berlinale.

El argumento evoca a la temática del western auténtico. Sólo han pasado los años, quizá un siglo, pero la actividad preferente de los personajes sigue siendo la de vivir en los márgenes de la Ley; en un perpetuo desafío a las autoridades; en una implícita cooperación con la violencia de las armas; en manos de la extorsión, los pactos entre hermandades; en definitiva, bajo el imperio del más fuerte. Una joven de 17 años, Ree Dolly, tiene que cuidar de su madre, enferma mental, y sus dos hermanos pequeños, ya que su padre los ha abandonado, y como fugitivo está en deuda con la Ley. La desaparición de su padre, antes de que pueda pagar la fianza, conduce a Ree y a su familia a una situación extrema. Si Ree no encuentra a su padre o éste no se presenta ante el sheriff, perderán su casa.

La presión se hace extrema y las dificultades para encontrar al padre fugitivo se agravan con los obstáculos que oponen las alianzas entre los vecinos, los silencios, chantajes y el crimen. Ree y su familia viven bajo los umbrales de la pobreza, rodeados de bosques habitados por las ardillas, en un estado de violencia latente, donde la dedicación principal de esa vecindad hostil es el nuevo oro de la droga. Sólo el valor y la lealtad familiar puede imponerse, no sin riesgos, ante el peso justiciero y los intereses ilegítimos del status quo. Pero para llegar a ese final, antes hay que aceptar las reglas del juego sucio y salir ileso.

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1 Response to “Winter’s Bone”


  1. 1 Alfonso febrero 25, 2011 en 4:56 pm

    Muy buen análisis Ruth.
    A mí esta película me entusiasmó. Pocas veces una película abre las fronteras del mundo desconocido. Un chorro de luz en las tinieblas. Debra Granik consigue componer poesía en un frío páramo geográfico y moral. La protagonista directamente es heredera del mejor Bogart, Bob Mitchum o Clint Eastwood.


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