Toy Story 3

La última secuela de los “juguetes” de Pixar sorprende no sólo por los números que está haciendo en taquilla (ya ha superado a la histórica Shrek 2), sino por el re-giro inesperado hacia la profundidad psicológica de los personajes. Hasta ahora, el talento de Pixar siempre ha sorprendido por recrear historias completas, cargadas de humanidad y humor, entrañables por su capacidad de encontrar salidas ingeniosas en caminos aparentemente trillados por la narrativa. Logrando todo esto, Toy Story 3 da un paso más al plantear la posibilidad de la contumacia a un público infantil.

Aunque sigue tratándose de una película infantil y tierna, en la medida en que el argumento se hace comprensible a los ojos de un niño, el filme descubre un tipo de mal no programado en el sistema de los muñecos, sino causado más bien por la condición de libertad. En ese sentido, la historia es muy amiga del sector adulto, por el que Pixar muestra tener una predilección compasiva ofreciéndole reflexiones de altura. Sin embargo, esta nueva aventura del vaquero Woody y sus amigos-familia Buzz, Jessy, los marcianitos, don y doña Potato y compañía pone en juego algunas emociones significativas como son el terror y la resignación, ambas combinadas con dosis de desconcierto, acritud y malestar ante los sentimientos heridos de un oso llamado Lotso y un bebé terrorífico que controlan el orden de la guardería Sunnyside… Andy, el niño, es ya un joven dispuesto a ir a la Universidad y por ello, y una serie de peripecias casuales de la trama, sus muñecos favoritos van a acabar “donados” en una guardería-prisión, de la que tendrán que escapar no sin sufrimiento.

Dejando a un lado los divertidísimos momentos de la trama, con las escenas paródicas de Barbie y Ken, los cambios de personalidad de Buzz, las conversaciones entre los múñecos habituales y una abundante lista de escenas memorables, sin duda la película resulta ser una muestra genuina de ternura y generosidad al desarrollar un clímax repleto de un respeto profundo por los afectos que generamos entre nosotros y el mundo. Nuestra historia personal está entretejida de afectos debidos a los demás, que nos han hecho crecer incluso inconscientemente.

Anuncios

1 Response to “Toy Story 3”


  1. 1 Jose Aranda enero 18, 2011 en 5:37 pm

    Totalmente de acuerdo, no sé como lo hace Pixar pero me parece increíble como esos muñequitos me transmiten mucha más madurez de historia que cualquier “película para adultos” de la media.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




El toque Lubitsch

Una bitácora para el pensamiento, en general y en concreto, y el análisis y crítica de la ficción cinematográfica y televisiva.

A %d blogueros les gusta esto: