Mis tardes con Margueritte

Hemos de congratularnos por los buenos sentimientos que despierta el último filme de Jean Becker. Como mostró en Conversaciones con mi jardinero (2007), Becker parece haber descubierto una suerte de piedra filosofal de la vida. La buena noticia es que no se trata de una receta cautiva sólo apta para minorías (la etiqueta más común e insultante que reciben las buenas películas), sino de un recordatorio sencillo y delicioso sobre el buen vivir.

Con escasos medios y excelentes actores (Gérard Depardieu y Gisèle Casadesus), Becker relata una historia sobre el poder de la amistad genuina. Ésa que nos transforma y enriquece, y que, con el debido  respeto, sin excesos, nos aporta una profunda carga de energía para emprender nuevos retos, nuevos cambios, cuando todo parecía estar abocado al fracaso. Lo característico de esta historia es la sencillez. El argumento es sencillo: dos personas necesitadas se encuentran en un parque y empiezan a hacer habitual esos breves aunque intensos encuentros. Un cincuentón (Germain) al que todo el mundo conoce como el tonto del pueblo y una anciana frágil (Margueritte), enamorada de los libros, que vive en una residencia de ancianos protagonizan el corazón de un drama que no acaba en tragedia. El contexto, también es sencillo: un pueblecito francés, con su plaza histórica, su bar de habituales, sus huertos, vinos y mujeres.

Y si el corazón tiene corazón, se diría que en este filme se trata del amor materno. Porque queridos o menos amados, todos respiramos por el aliento de nuestra madre; y comprendidas o no, las madres siempre nos habrán entregado más de lo que creemos. Saberlo en algún momento de nuestra  existencia es el gran hallazgo que permite seguir adelante, aún cuando todo parecía estar ya dicho.

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3 Responses to “Mis tardes con Margueritte”


  1. 1 Miguel enero 9, 2011 en 2:16 am

    Realmente la película es maravillosa, creo que usted le acaba dando un juicio católico a las películas que me agrada no encontrar aquí. Al menos no de forma tan obvia. Lo único que quiero puntualizar es que de Becker me gustó más “La fortuna de vivir”.
    Un saludo
    Miguel

  2. 2 Anónimo noviembre 24, 2010 en 8:41 pm

    Estimado Álvar:

    Agradezco tu comentario y que seas (probablemente) mi ¡único lector del blog…! Retomando el tema de la película, yo fui arrastrada por los buenos comentarios que me hizo una muy apreciada amiga, a la que le encantó. Y sí: comparto contigo que, de entrada, tuve el mismo prejucio. Afortunadamente le dí una oportunidad y el filme me sorprendió.

    Ánimo.
    Ruth.

  3. 3 Álvar noviembre 22, 2010 en 11:31 pm

    Ruth:

    Tu artículo me ha acabado de convencer sobre esta película. La veré en Navidad. La veía todos los días anunciada en los Golem de Yamaguchi y tenía ese punto que no te acaba de gustar: ese punto que parece tan pastel el asunto que crees que te va a empalagar. Pero la veré de buen grado, además Depardieu haciendo de gordo lelo estará en su salsa. Muchas gracias por tu blog. Me encanta.

    Álvar


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