Robin Hood

Viva la épica. Ridley Scott y su actor fetiche, Russell Crowe, parecen tener especial predilección por el género que les uniera en Gladiator (2000); aunque en El reino de los cielos (2005), no hubo lugar para Crowe, Scott mostró con una producción impetuosa cuánta es su simpatía por las historias que elevan el amor por los grandes ideales. Se trata de relatos hechos para caballeros, en el sentido medieval del nombre, que es uno muy particular. Pues hablar de caballero en esos términos significa referirse a personas fuertes, entregadas desinteresadamente a hacer el bien. Como héroes, son temidos por la sociedad, más semejante a un ave asustadiza, indispuesta para embarcarse en la aventura de la guerra o del servicio al desvalido. Llegados a este punto, conviene recordar que la historia de Robin Hood, el noble sajón metido a arquero-ladrón por desobediencia civil, no es la historia de un cruzado. Sin embargo, la versión que ha encaprichado tanto a Scott como a Crowe (y en un plano discreto por su interpretación endeble, a Blanchet en el lugar de Marian) en el filme presenta a Robin Hood o Robert de Locksley, según la versión que nos guste más, con un pasado también en Tierra Santa. Este dato da la pista exacta sobre dos aspectos de la nueva versión: en primer lugar, se fabula con los prolegómenos de la Leyenda. Es decir, se nos cuenta quién pudo ser Robin antes de ser Robin Hood. Y por eso, en segundo lugar, el guión resulta confuso: muchas tramas quedan abiertas y muchos personajes, desaprovechados dramáticamente hablando. El argumento juguetea con los tópicos conocidos sobre la leyenda y además no satisface las expectativas de un espectador que busca el sentido del mito de Robin Hood.

Se entiende que es difícil escoger una pieza de calibre que explique las motivaciones de un héroe. Sobre todo, cuando el personaje nace (al menos en Las alegres aventuras de Robin Hood, de Howard Pyle) con vocación episódica en el marco de la anécdota narrativa. En el filme de Scott, entretenido y entretejido con buenas telas, el mito se desvirtúa un poco. Pues la apuesta radical por reivindicar la injusticia desde donde más sentido tiene hacerla, por la mano de un rico, se abandona a un buscavidas sin sentido. Las alusiones posmodernas a la democracia y el refugio en la pose romántica desvían la mirada, por desgracia, de la gran verdad en torno a la política y el bien en este mundo: no hay conversión que conmueva más que la de un rico metido voluntariamente a mendigo. Pues el héroe sólo es posible en la frontera, más allá de las lindes del bosque. 

 

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2 Responses to “Robin Hood”


  1. 1 Kiko mayo 20, 2010 en 4:53 pm

    Completamente de acuerdo, alfonso. Lo del refrito de gladiator y braveheart es cierto. Pensé lo mismo nada más salir del cine. Mucho rollo políticamente correcto tiene la peli, pero no he conseguido entender qué mueve al personaje de crowe durante la accion.

  2. 2 Alfonso mayo 19, 2010 en 8:51 am

    Ridley Scott ha conseguido lo que ningún otro director había hecho con Robin Hood: aburrir. Había obras maestras de la arquitrama como “Robin de los bosques” con Errol Flynn y Olivia de Havilland. Las había crepusculares como la de Sean Connery. Incluso había una obra maestra en clave de cine intimista y teatral sobre el reverso del personaje Ricardo Corazón de León: “El león en invierno”. Pero nunca aburrieron. Hasta “Robin Hood, el príncipe de los ladrones” sin ser nada del otro jueves, es una de las películas que más veces he visionado en mi juventud. Porque incluso esta versión comercial del mito, comprendía que Robin Hood es en su esencia el mito de la aventura contra el despotismo. Un rebelde con causa. Por lo que el intento de Scott de dotar de envergadura política a éste personaje, a través de un refrito de Gladiator, Troya, Braveheart…convierte al mito en un plomizo cartoon. Nunca había visto a un Little John y a un fraile Tuck tan sosos y aburrevacas. Un crimen por parte de Scott. Que confiese ya. ¿Quién dirigió realmente “Los duelistas”, “Alien” y “Blade Runner”? Tengo la sospecha de que Ridley y Tony Scott son en realidad la misma persona.


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