Up in the air

Mucho más allá de “una reflexión sobre la sociedad contemporánea” (y sin dejar de aportar también esto mismo), la última película de Reitman se atreve a decir algo serio. A estas alturas de la resaca post-oscars, la frescura de una historia aparentemente tópica nos descubre que no todo está dicho sobre el individualismo radical. Y eso es muy bueno. Porque en la representación del modo en que una persona llega a estar sola, caben los matices que preservan el respeto que nos falta para comprenderla como un ser genuino.

En ese papel difícil de encarnar, el del solitario descomprometido (a simple vista), George Clooney aporta una interpretación directa. Que no es decir poco. Frente a sus tradicionales papeles autoconscientes en comedias románticas o épicas, esta vez, Clooney se mete a fondo en su causa. Y junto a un elenco de actores bastante desconocido, aunque brillante, nos introduce en una forma de vivir y entender el sentido de la existencia con la lealtad y la rectitud en la mochila. El argumento nos manifiesta el estado de adicción en el que cae un soltero que pasa más tiempo volando que en su mísero apartamento de alquiler. Para ello nos narra la historia de Ryan Bingham, experto en despidos masivos y conferenciante exitoso. la vida cotidiana para Bingham se define en un ir y venir de un aeropuerto a otro, relacionándose con las personas (sobre todo, las mujeres) de la manera más ligera posible: esto es, acostándose con ellas. Sin embargo, la diferencia entre el abuso y uso que hace Bingham consiste en que su aparente falta de compromiso y frivolidad esconde realmente un celo ardiente por no ser deshonesto ni prometer más de lo que puede prometer.

Por eso, juega sus cartas a las claras, sin guardarse ases en la manga. Si respira en la estratosfera es simple y llanamente por una razón técnica: su modo de trabajo se ha convertido en su manera de vivir y no al revés. Dedicarse al arduo y tremendo arte de consolar a las “pobres almas en desgracia” (las personas que van al paro) contiene la paradoja de creer que uno no necesita consuelo. Y como bien dice la letra de una de las canciones de la banda sonora del filme, una y otra vez, ya va siendo hora de que intentes ayudarte a ti mismo.

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