The Box

Salvo el azar, nada hay que justifique esta elección cinematográfica. Como tampoco hay “nada” que sustente a esta película, salvo la voluntad expresa de sus productores. En este caso, el error fílmico es un thriller de ciencia ficción con estética setentera (un acierto de puesta en escena que puede ayudarnos a aceptar la sarta de inverosimilitudes y paranoias dramáticas en que consiste la historia). Ya se ve que la ciencia ficción es un género netamente ideológico. De no serlo, el desarrollo narrativo de la película habría sido más orgánico y no, tan artificial, como es el caso.

Pero vayamos a la premisa. La historia arranca de manera inquietante proponiendo el shock que sufre una familia media americana al recibir inesperadamente una caja de madera con un pulsador. A ella, se adjunta una nota con las indicaciones precisas sobre la visita de “alguien”. Ese “alguien”, en principio, desconocido, les propone un interrogante moral de alcance. A partir de ahí, la historia degenera en una condena radical, a través de una versión moderna de la tentación de Eva y la pusilanimidad de Adán… Parece que no hay salida posible ante el mal cometido. Y en ese sentido, la ficción está (como decía) manipulada: las acciones de los personajes se ponen al servicio de la idea y no, de una Acción; el ambiente se vuelve claustrofóbico e irreal; la finalidad de la narración va improvisándose sobre la marcha, dejando tramas inconclusas, preguntas en ese aire tan cargado y respuestas indefinidas.

En realidad, como bien comentó alguien del público, The box se parece más a un acertijo que a una verdadera historia. Y sin embargo, se siente lástima de los personajes. Quizá porque en la desdicha de su drama están perfilados los contornos de nuestra fragilidad personal. O más bien porque aterroriza pensar que, después de equivocarnos e (incluso) de pecar, ya no haya vuelta atrás. Nadie quiera concedernos el perdón.

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2 Responses to “The Box”


  1. 1 Anónimo marzo 5, 2010 en 4:53 pm

    La premisa está bien como idea, pero -como suele suceder- en el desarrollo se les va de las manos. Gracias por tu comentario y seguimos charlando.

  2. 2 Lourdes febrero 19, 2010 en 7:01 pm

    O sea: ¿no te gustó?

    (A mí tampoco. 🙂 )


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