Malditos bastardos

Los más de 108 millones de dólares que lleva recaudados Quentin Tarantino sólo en Norte América con su reescritura del final de la era nazi son todo un síntoma del alma. Pues esta versión de la Historia no obedece sino al común sentimiento reivindicativo que debe aparecer en nosotros ante una injusticia. Tarantino expresa, en su peculiar alianza con la violencia más sangrienta, el veterotestamentario “ojo por ojo y diente por diente”. El contexto: el marco de la II GM de unos nazis exterminadores de la víctima inocente judía. Supongamos, entonces, que un grupo de judíos entrenados por los aliados hubieran emprendido una guerra sucia contra los nazis equipárandoles en crueldad. Brad Pitt (que interpreta al teniente Aldo Raine, entrenador de los elegidos) expresa bien el cometido de esta patrulla infernal denominada “The Basterds” diciendo que van a aplicar la misma crueldad de manera implacable.

Desde el punto de vista cinematográfico, Tarantino persiste en la estilización y la bravura de la imagen, en el recurso a la ironía a través de la banda sonora (tan agresiva y atractiva como el rock duro de una banda heavy); también en el sostenimiento de algunas escenas inquietantes tan sólo a través del diálogo y la interpretación de unos actores muy carismáticos. Por esos aciertos y otros como el tono ligeramente cómico de la narración, afirmo que la película puede gustar y mucho. Sin embargo, ¿por qué nos deja insatisfechos el filme?

Simple y llanamente: porque no consigue la venganza deseada, al menos desde la perspectiva poética. El estatuto de víctima inocente desaperece en el punto en el que esa chivo expiatorio demuestra ser igual de diabólico que su opositor. Se asiste entonces a un cuadro desprovisto de todo ingenio y dignidad que resume el final de la guerra en un “nadie está libre de culpa”. Así las cosas, el afán de venganza legítimo se malogra por un exceso de mal y no logra la “abundancia de bien” que reordene el caos. La historia carece de la creatividad necesaria para otorgar impunidad a la defensa de los judíos  y reconocer la debilidad propia del mal. Y, por contra, derrocha esa creatividad en ser presa absoluta de la estética del mal, más pendiente (recordemos) del parecer que del ser.

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Título original: Inglourious basterds. Dirección y guión: Quentin Tarantino. Países: USA y Alemania. Año: 2009. Duración: 153 min. Género: Acción, bélico. Interpretación: Brad Pitt (teniente Aldo Raine), Diane Kruger (Bridget von Hammersmark), Mélanie Laurent (Shosanna Dreyfus), Christoph Waltz (coronel Hans Landa), Michael Fassbender (Archie), Daniel Brühl (Frederick Zoller), Eli Roth (Donny), B.J. Novak (Smithson), Til Schweiger (Hugo Stiglitz), Gedeon Burkhard (Wilhelm Wicki), Julie Dreyfus (Francesca Mondino). Producción: Lawrence Bender. Fotografía: Bob Richardson. Montaje: Sally Menke. Diseño de producción: David Wasco. Vestuario: Anna B. Sheppard. Distribuidora: Universal Pictures International Spain. Estreno en USA: 21 Agosto 2009. Estreno en España: 18 Septiembre 2009.
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1 Response to “Malditos bastardos”


  1. 1 Kiko febrero 1, 2010 en 9:10 pm

    Me gustó esta película, aunque era más rara que un piojo verde.


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